El Global Automotive Outlook de PwC, en su primera edición, estima que los motores de gasolina y diésel pasarán de cerca del 60% de la producción mundial de vehículos a un 41% en 2030, mientras que el eléctrico de batería subirá del 18% al 30%. El dato obliga a las flotas a planificar la renovación, aunque la cifra describe fábricas y no vehículos en circulación.
- Producción 2030: gasolina y diésel caen del 60% actual al 41% de la producción mundial y pierden la mayoría absoluta.
- Eléctrico puro: pasa del 18% al 30% de la producción en el mismo periodo.
- Base del informe: encuesta a 720 directivos de fabricantes y proveedores de 33 países.
- Flotas: los contratos de renting de 48 y 60 meses firmados ahora vencerán en 2030 o 2031, con valores residuales y oferta de vehículo muy distintos.
Los datos principales del informe
PwC publica la primera edición de su Global Automotive Outlook, elaborado a partir de las respuestas de 720 directivos de fabricantes y proveedores de 33 países. La principal conclusión es que los vehículos con motor de combustión, gasolina y diésel, bajarán de cerca del 60% de la producción mundial actual al 41% en 2030, su mínimo histórico y el año en el que dejarían de ser mayoría. En paralelo, el eléctrico de batería pasaría del 18% al 30% de la producción.
Los porcentajes varían por mercado. En Estados Unidos, los vehículos de combustión seguirían representando el 51% de la producción en 2030. En China, caerían del 43% al 29%, mientras que el eléctrico de batería subiría del 29% actual al 41%. Entre los encuestados alemanes, la cuota de la combustión descendería del 78% actual al 48%. El informe describe además los híbridos como una tecnología a menudo transitoria, con el eléctrico puro ganando terreno.
Software, datos y cambio de modelo de negocio
El estudio sitúa el valor del vehículo cada vez más en el software, los servicios digitales y el análisis de datos. Las tecnologías avanzadas dentro de la cadena de valor pasarían del 47% al 72% en 2030, y la conducción autónoma y los sistemas avanzados de asistencia a la conducción, entre las tres principales fuentes de ingresos de los fabricantes, del 9% al 24%. Los encuestados esperan además que los fabricantes prioricen a flotas comerciales, proveedores de servicios de movilidad y administraciones públicas frente al cliente minorista tradicional. Manuel Díaz Delgado, socio de automoción de PwC, resume que «la electrificación, el software y los datos redefinirán tanto el vehículo como el modelo de negocio».
Qué implica para flotas y mantenimiento
Motor16 recoge la lectura para flotas: 2030 funciona como referencia para escalonar la renovación en lugar de esperar al vencimiento de cada contrato. Los contratos de renting de 48 y 60 meses firmados ahora vencen en 2030 o 2031, y sus valores residuales, límites de kilometraje y servicios incluidos se compararán con una oferta de vehículo muy distinta. La caída de la demanda de diésel podría además debilitar el valor de los vehículos térmicos que siguen en balance.
El artículo distingue por tipo de uso. El reparto urbano y de última milla ya compite en coste por kilómetro con el eléctrico si hay carga en base y autonomía suficiente. En el reparto interurbano recomienda calcular el coste total de propiedad a cuatro o cinco años. En larga distancia y usos de servicio, la recomendación es vigilar los híbridos y decidir vehículo a vehículo con datos de telemática.
Una cifra de producción, no de parque
Conviene no extrapolar el 41% al parque circulante. Como recuerda la propia información, producción no es matriculación, y el efecto sobre talleres y distribuidores dependerá del ritmo de renovación del parque y de la penetración real del eléctrico. Motor16 apunta tres variables a seguir: el valor residual de los térmicos, los plazos de entrega de eléctricos adecuados y los cambios en el marco de ayudas antes de 2030. La próxima edición del informe dirá si la previsión se mantiene.
