Economía circular en automoción: Stellantis y Solera refuerzan el papel del desguace en la cadena de recambios

La economía circular gana peso en la cadena de suministro de la automoción con movimientos concretos de grandes operadores. Stellantis ha inaugurado su primer centro de desmantelamiento en África, mientras que Solera ha integrado el canal de desguaces bajo una única área comercial junto con el resto de la posventa. Ambos movimientos apuntan en la misma dirección: la pieza recuperada y remanufacturada está dejando de ser una alternativa marginal para convertirse en un componente estructural del mercado de recambios.

  • Stellantis: el fabricante ha abierto su primer centro de desmantelamiento en Casablanca (Marruecos), señal de una estrategia de recuperación de componentes a escala industrial.
  • Solera: el grupo tecnológico ha unificado la posventa y los desguaces bajo una misma área comercial, integrando ambos canales en su plataforma de gestión.
  • Pieza recuperada: la integración de grandes corporaciones valida el uso de componentes de desguace como parte del suministro normalizado de recambios.
  • Implicación para talleres: el acceso a piezas de desguace certificadas a través de plataformas integradas reduce costes y amplía opciones de reparación en vehículos fuera de garantía.

Stellantis entra en el desmantelamiento industrial con su primer centro en África

Stellantis, uno de los principales grupos de automoción a nivel mundial, ha puesto en marcha su primer centro de desmantelamiento en Casablanca, Marruecos. La apertura de esta instalación en África no es una operación aislada: forma parte de una estrategia más amplia del grupo para estructurar la recuperación de componentes de vehículos al final de su vida útil como parte de su cadena de suministro de recambios.

Los centros de desmantelamiento de fabricante —conocidos como VHU (Vehículos al Final de su Vida Útil) en la nomenclatura europea— permiten recuperar piezas en condiciones verificadas, con trazabilidad de origen y sin mezcla con componentes procedentes de canales informales. La diferencia respecto al desguace convencional es la sistematización del proceso: catalogación estandarizada, control de calidad por referencia y registro de procedencia.

Para el canal de distribución de recambios, la entrada de fabricantes en este segmento tiene un efecto directo: aumenta la disponibilidad de piezas recuperadas con garantía de origen, lo que facilita su integración en los catálogos de plataformas B2B y reduce la resistencia de talleres y flotas a utilizarlas.

Solera unifica posventa y desguaces en una sola área comercial

En paralelo, Solera —grupo tecnológico especializado en soluciones digitales para el sector del automóvil— ha anunciado la unificación de su negocio de posventa y su canal de desguaces bajo una única área comercial. La integración implica que talleres y distribuidores que utilizan las plataformas de Solera tendrán acceso a ambos canales de suministro desde un único punto de gestión.

La decisión de Solera tiene implicaciones operativas concretas. Un taller que utiliza su software de gestión para buscar una pieza podrá ver en el mismo entorno tanto la referencia nueva como la equivalente recuperada disponible en la red de desguaces integrada, con su precio, estado y disponibilidad. Esto reduce la fricción en la adopción de piezas de segunda vida, que hasta ahora requería acudir a plataformas o contactos separados.

El recambio recuperado, de alternativa a componente normalizado

La convergencia de estos movimientos —fabricante e integrador tecnológico— describe un mismo proceso: la normalización de la pieza recuperada dentro de la cadena de suministro de recambios. Lo que durante años fue una práctica habitual solo en segmentos de bajo coste o en mercados con menor poder adquisitivo está siendo incorporado por los actores de mayor tamaño del sector como parte de su oferta estándar.

Para los talleres, esto significa disponer progresivamente de más opciones de suministro verificadas para vehículos fuera de garantía, especialmente en piezas de carrocería, ópticas, componentes mecánicos de alto valor y conjuntos electrónicos. Para los distribuidores, implica la necesidad de incorporar el canal de desguace como una línea más dentro de su estrategia de aprovisionamiento, no como un recurso de último recurso.

La normativa europea sobre economía circular, que establece objetivos de reutilización y reciclaje para los vehículos al final de su vida útil, proporciona el marco regulatorio que respalda esta tendencia y la hace irreversible a medio plazo.

Fuentes

Jorge Ramos
Jorge Ramos

Experto en desarrollo de negocio y asesor de soluciones tecnológicas en el sector de automoción

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